América tendrá Las Vegas, pero aquí había más saurópodos

Aspecto de la anatomía de la cabeza de los cuatro grandes grupos de saurópodos identificados en el Jurásico Superior de la península ibérica relaccionados con su tipo de dentición. De izda a decha, arriba: turiasaurios y diplodocoideos; abajo: braquiosaurios y camarasauriformes. Reconstrucción de Carlos de Miguel.

Por Francisco Ortega (@frco_ortega), paleontólogo y profesor de Biología en la UNED

Un equipo de paleontólogos portugueses y españoles acaba(mos) de publicar en Papers in Palaeontology un estudio sobre los dientes de saurópodo recogidos en distintas localidades del centro-oeste de Portugal. Todas estas localidades se enmarcan en la cuenca lusitánica, en la que afloran sedimentos del Jurásico Superior (hace entre 157 y 145 millones de años), y ampliamente conocida por los abundantes restos fósiles de vertebrados de esa edad que ha facilitado desde mediados del siglo pasado. De hecho, hasta hace relativamente poco, la mayor parte de la información disponible sobre los vertebrados continentales del Jurásico Superior de la Península Ibérica procedía de los fósiles de esa cuenca. En los últimos años, algunos yacimientos españoles en Teruel y Valencia han comenzado a aportar también información relevante sobre este asunto, pero aún así, todavía queda mucho por hacer.

Uno de los objetivos básicos al estudiar las faunas de esta edad en el contexto ibérico consiste en establecer cuánto se parecen a las de la misma edad  en la famosa Formación Morrison del centro-oeste de América del Norte, conocidas desde el s. XIX. La posibilidad de que existan semejanzas puede parecer remota, pero, en el Jurásico Superior, el Atlántico norte es una barrera recién formada, las dos costas están relativamente próximas y los fósiles que aparecen a ambos lados son realmente muy parecidos.

La fauna de la Formación Morrison es probablemente la imagen del Jurásico Superior mejor instalada en la cultura popular. Allí ocurrieron los episodios mas cruentos de la “guerra de los huesos” de Cope y Marsh y de allí proceden saurópodos tan célebres como los diplodocoideos Diplodocus o Apatosaurus, y los macronarios Brachiosaurus o Camarasaurus. En los últimos años se ha asentado la idea de que la fauna de saurópodos equivalente a la de la Formación Morrison en la península ibérica está también constituida por diplodocoideos y macronarios, pero también por un grupo exclusivo y más primitivo denominado Turiasauria.

El estudio al que se hace referencia en esta entrada pretende conocer mejor la diversidad de los dinosaurios saurópodos en la península ibérica mediante la descripción detallada de los tipos de dientes encontrados en la cuenca lusitánica y su comparación con el registro conocido en España, América del Norte y África. El resultado indica que, a partir de la forma general y de algunos caracteres microscópicos de la superficie de los dientes se pueden reconocer cuatro tipos diferentes: dinosaurios diplodocoideos (con dientes con forma de lápiz), camarasáuridos (con dientes en forma de cuchara), braquiosáuridos (con dientes en forma de espátula o de cincel) y turiasaurios (con dientes con forma de corazón).

Aunque el estudio muestra una marcada variabilidad morfológica dentro de cada uno de los tipos de dientes, aún no hay información suficiente como para establecer si esto es debido a esos tipos diferentes de dientes según su posición en la boca del animal o puede ser consecuencia de la presencia de especies aún no reconocidas en la península ibérica.

Las diferencias en la morfología de los dientes de los distintos grupos de saurópodos muestra distintas formas de procesar el alimento, probablemente adaptándose a consumir distintos tipos de vegetación. En términos ecológicos esto se llama “partición de nicho” es decir, dado que no es sostenible que dos organismos que hacen lo mismo (que son competidores totales) coexistan, los saurópodos ibéricos debieron de haberse repartido de alguna forma los recursos disponibles.

La estructura de este reparto no siempre es evidente en los ecosistemas actuales, pero interpretarla en el registro fósil es aún más complejo. El estudio de los dientes puede ayudarnos a aclarar un poco como se produjo la partición de nicho entre los saurópodos del Jurásico ibérico. Así, se puede interpretar que algunas especies se alimentarían de vegetación de menor altura (como en el caso del diplodócido Dinheirosaurus), mientras que otros consumirían distintos tipos de vegetación de porte arbóreo (probablemente formas como el braquiosaurio Lusotitan o el camarasaurio Lourinhasaurus).

Detalle de la ornamentación de la superficie de uno de los dientes estudiados

A pesar de que el número de especies de saurópodos conocidas en el Jurásico Superior de Portugal es menos de la mitad del registrado en el Jurásico Superior de América del Norte, el registro de la cuenca lusitánica sugiere que, ecológicamente, este grupo de animales sería, al menos, ligeramente más variado que el conocido en América del Norte. Esta situación podría ser parcialmente explicada por el hecho de que los ambientes en la península ibérica durante el Jurásico Superior serían más húmedos y habrían promovido una mayor disparidad de faunas que la registrada en el oeste de América del Norte, en el que predominaron los ambientes semiáridos de tipo sabana.

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