El problema de crecer para ser un gigante

Por Francisco Ortega (@frco_ortega), paleontólogo y profesor de Biología en la UNED

Los saurópodos fueron los mayores animales que caminaron sobre la Tierra. Todo un récord, pero también un desafío anatómico. Pensemos que, cuando empezaban a crecer, sus huesos no podían soldarse durante mucho tiempo. Pero sin suturas cerradas entre ellos, tenían que ir soportando cada vez más peso y tamaño. ¿Qué “truco” utilizó la evolución para superar ese estrés? La respuesta ha empezado a responderse estos días, gracias a un ejemplar de Spinophorosaurus nigerensis, magníficamente preservado y conservado en el Museo Paleontológico de Elche. Tras analizarlo, John Fronimos y Jeffrey A. Wilson, paleontólogos de la Universidad de Michigan, acaban de publicar que la línea de sutura entre los elementos que componen sus vértebras está formada por innumerables proyecciones con las que las superficies de los dos elementos óseos en contacto se interdigitan como en una cremallera. En estas condiciones, y de una forma tan simple, este saurópodo soluciona un problema exclusivo de los gigantes: los elementos óseos pueden soportar su enorme peso sin fusionarse y, por lo tanto, sin dejar de crecer… Habrá que confirmar como se comportan las suturas de otros gigantes, pero parece que Spinophorosaurus nos indica la estrategia.

Estructura de las suturas interdigitadas entre los elementos óseos de las vertebras de Spinophorosaurus tal y como las describen John Fronimos y Jeffrey A. Wilson.

En cuanto al ejemplar de Elche, es uno de los dos a partir de los que se describió la especie Spinophorosaurus nigerensis en 2009. Ambos fueron extraídos en 2006 en el desierto del Sahara, más concretamente en la Comunidad Rural nigerina de Aderbissinat al sur de Agadez y ya camino de los acantilados de Tiguidit. El primero fue rescatado, a instancia de las autoridades locales, por un equipo de paleontólogos españoles que se encontraban desarrollando el proyecto de cooperación PALDES (PALeontología para el DESarrollo), liderado por el Museo Paleontológico de Elche y con el apoyo de la AECID. Una expedición promovida por el Museo Estatal de Historia Natural de Braunschweig  (Alemania) desenterró el segundo.

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Desde el primer momento quedó claro se trataba de ejemplares fuera de lo común, tanto por sus características anatómicas –que apuntaban a un dinosaurio primitivo– , como por el contexto geológico, ya que los fósiles se hallban en niveles mucho más antiguos de lo que se esperaba. Esas rocas podrían pertenecer al Jurásico Medio (hace unos 170 millones de años). En la actualidad, se conocen decenas de buenos ejemplares de saurópodos en el Jurásico Superior y el Cretácico de todo el mundo, pero son muy escasos los restos en sedimentos más antiguos.

Fase de trabajo con las vertebras ya preparadas del ejemplar de Spinophorosaurus en el laboratorio del MUPE de Elche.

El Spinophorosaurus más completo de los dos africanos continúa depositado provisionalmente en el MUPE. Cuando finalice su estudio, podrá ser devuelto a su localidad de origen. Esperemos que un viaje más tranquilo que el que lo trajo hasta aquí, ya que la ruta tuvo que ser modificada en varias ocasiones. Por si fuera poco, el camión que lo trasportaba sufrió un grave accidente en Burkina Faso, afortunadamente sin consecuencias importantes para los bloques que contenían los restos fósiles. Ya a salvo en España, continúa enfrentando otro tipo de dificultades. A pesar de que el proyecto PALDES le ha dedicado todos los recursos posibles su reconstrucción está resultando compleja, costosa y prolongada en el tiempo. Ahora ya se encuentra en la fase final de estudio y pronto comenzarán a aparecer los primeros resultados sobre la anatomía y paleobiología este animal que habitó África hace 170 millones de años.

El ejemplar preparado en Elche representa un animal de tamaño medio (cercano a los 13 metros de longitud) que conserva toda su columna vertebral, incluyendo buena parte del cráneo, y restos de las extremidades. El estado de preservación de las complejas vértebras del animal es magnífico, lo que permite una descripción detallada que resultará especialmente relevante para entender las transformaciones anatómicas que se produjeron en las formas más primitivas de los saurópodos. En este momento el trabajo se centra en dos ámbitos: por un lado, la fase final de la interpretación anatómica de este Spinophorosaurus, que deberá ayudarnos a precisar sus relaciones de parentesco con otros saurópodos. Por otro lado, la virtualización y modelado del esqueleto, que permitirá entender cómo se movía este animal.

Modelado 3D de algunas de las vértebras de Spinophorosaurus.

Así pues, podemos considerar la publicación de Fronimos y Wilson una de las primeras entregas de lo que este ejemplar tipo de Spinophorosaurus tiene que contarnos aún sobre la historia evolutiva de los dinosaurios saurópodos.

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