La hipótesis del Bufón de Corte

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Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

Siempre me he preguntado cuál sería la forma más eficaz de dar visibilidad a la ciencia en una sociedad determinada. Una de las herramientas usadas para este fin podría llamarse el procedimiento de “mamá, mira lo que hago”. Me explico. Imaginad una situación relativamente común. Dos madres amigas sacan a sus retoños a dar un paseo por el parque una preciosa tarde de primavera. Una de ellas tiene un bebé de pocos meses que transporta en un carrito. La otra es madre de un revoltoso chaval de 6 años, y durante unos minutos, mantiene un apasionante diálogo con su amiga, ambas sentadas en un banco. El niño de 6 años corretea a su alrededor sin conseguir la atención de su madre. Finalmente se estira, se pone de puntillas en frente de ella y le dice: ¡Mamá, mira lo que hago!

Creo que poner nombres más o menos estrambóticos o populares a las hipótesis científicas intenta de alguna forma llamar la atención de una sociedad que normalmente no presta gran atención a la actividad de los científicos. Estas denominaciones que tratan de sorprender a la opinión pública parece que son cultivadas especialmente dentro de la biología evolutiva y concretamente en el estudio de los modelos y procesos de extinción. Como muestra pueden citarse tres: la hipótesis de la Reina Roja, la del Bufón de Corte y la del asesinato en el Orient Express.

De estas tres, la del Bufón de Corte es la referida a las grandes extinciones en masa. Por ejemplo la que supuso la desaparición de los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años, al final de los tiempos cretácicos. La hipótesis del Bufón de Corte explica las extinciones en masa por causas físicas de naturaleza global. En el caso de la crisis biótica finicretácica dichas causas físicas, o procesos explicativos, son básicamente tres: la hipótesis de impacto de un gran objeto extraterrestre, grandes erupciones volcánicas y descenso de los niveles de agua en mares y océanos.

Estas tres propuestas han sido muy discutidas, “compitiendo” entre ellas para explicar las causas de la gran extinción. Se creía hasta ahora que los tres procesos eran independientes. Recientemente se ha publicado una novedad relevante. Parece muy probable que el impacto meteorítico reactivó la tasa de emisión de lava. Se calcula que un 70% de la masa basáltica emitida se produjo por energía sísmica inducida por el impacto. Los procesos de recuperación de la biota comenzaron cuando las emisiones volcánicas recobraron su intensidad normal.

De manera que el Bufón de Corte sigue vivo y con novedades. El nombre procede de la creencia de que los bufones mantenían sus mismas gracietas y chistes durante la vida del poderoso al que entretenían. Si el poderoso era otro (intrigas de corte, guerra, revueltas, etc), el bufón tenía que cambiar forzosamente su repertorio. Del mismo modo, las extinciones en masa han cambiado radicalmente las condiciones planetarias globales, modificando profundamente las características de la biota establecida después de la crisis. Secciones enteras de la materia viva desaparecen para siempre. Sí…incluso nuestros admirados y preciosos tiranosaurios.

Referencias:
Renne, P. R.et al. (2015). State shift in Deccan volcanism at the Cretaceous-Paleogene boundary, possibly induced by impact. Science, 350 (6256):76-78.
Richards, M.A.et al. (2015). Triggering of the largest Deccan eruptions by the Chicxulub impact. The Geological Society of America, 127(11-12):1507.

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2 pensamientos en “La hipótesis del Bufón de Corte

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