Dinosaurios muy inteligentes

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Cuervo común o grande, Corvus corax. Caldera de Taburiente, Isla de La Palma.

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

Los córvidos son una familia de dinosaurios terópodos manirraptores paseriformes que incluye algunas de las aves más visibles a los ojos humanos, como urracas, cuervos, grajillas, chovas, cornejas y arrendajos. Los primeros restos fósiles de la familia Corvidae proceden del Mioceno de Europa, hace unos 17 millones de años. En el Plio-Pleistoceno europeo pueden distinguirse tres especies diferentes del género Corvus, con tallas que oscilan desde la de una grajilla a la del cuervo grande o común. Diversos investigadores están convencidos de que existe un complejo proceso de coevolución entre los seres humanos, los lobos y los cuervos, primero en Europa y luego en Norteamérica. Se ha propuesto que los cuervos influyeron en la evolución de los patrones sociales de la humanidad primitiva. Existe la posibilidad incluso de que una de las razones de la domesticación del lobo haya sido su función para mantener  a raya los molestos cuervos de los grupos humanos. En definitiva, la interacción entre cuervos y seres humanos es muy antigua, uno de los factores que han determinado su gran presencia en la cultura. Creo que, hasta la actualidad, los humanos nos hemos sentido fascinados y motivados por los cuervos. Conozco varias personas que podrían contar acciones de estas aves que, a nuestros  ojos, nos pueden parecer asombrosas. Por ejemplo, Paloma y yo (y, en este caso, Paloma es una mujer).

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Un cuervo picudo, o de la selva (Corvus macrorhynchos), juega en un árbol del Parque Ueno de Tokio, Japón. Obsérvese el cuidado con el que transporta su juguete, una hojita, en su pico.

En Tokyo, en el magnífico Parque Ueno, una señora alimentaba cuervos como si fueran gatitos, en medio de la gente que, a un metro, se paraba a observar la íntima relación entre la mujer y las aves. Algo más tarde, en una zona del parque más tranquila, vimos a otro cuervo jugando. El pájaro recogía una frágil hojita del suelo con su pico, y luego volaba  a una rama situada a cierta altura. Soltaba la hojita, observaba su descenso, la volvía a recoger del suelo, y vuelta a empezar. Como un niño disfrutando con su paracaídas de juguete.

 

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Cuervo común “comiéndose” un coche. Aunque no son patos, los cuervos parecen realizar este tipo de “gansadas” para despertar la atención de la gente, y cobrar en comida por el espectáculo. Mirador de La Cumbrecita, Caldera de Taburiente, Isla de La Palma.

Paloma y yo también fuimos testigos de otro caso en el Mirador de La Cumbrecita, en la Caldera de Taburiente, Isla de La Palma. Un grupo de cuervos se paseaba entre los turistas sin ningún miedo. Uno de ellos, subido en un coche, mordía la parte de atrás del capó. Pensamos que estaría tratando de atrapar algún bichillo. Pero no. Luego nos hemos enterado de que los cuervos realizan las más estrambóticas acciones para llamar la atención de la gente y obtener comida. Entre dichas acciones, por ejemplo,  arrancar a picotazos las gomillas de la carrocería o chasis de los coches aparcados. O colgarse de una rama como en un acto circense y luego salir volando. Lo mismo que las estrellas del espectáculo, posan y se dejan fotografiar (y alimentar, claro) por los asombrados turistas.

 

En definitiva, los córvidos son animales sociales dotados de cerebros relativamente grandes. Y, por supuesto, tienen una elevada inteligencia, que ha sido comparada a la de gorilas y chimpancés. Este fascinante asunto será comentado en un próximo post.

Imágenes: http://cloudair.tumblr.com.

 

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