Los dinosaurios y los repelentes niños Vicentes

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Reconstrucción en vida de Iguanodon bernissartensis según Dollo. Cortesía del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

 

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

En abril de 1994 la CEAPA (Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos) “expresó ayer a través de un comunicado su indignación por la ‘utilización intolerable’ de un niño en el programa ¿Qué apostamos?, que presentan Ana Obregón y Ramón García en Televisión Española. El hecho denunciado por la CEAPA se produjo en la emisión del pasado 21 de abril cuando un niño de ocho años ganó más de tres millones de pesetas con sus conocimientos sobre dinosaurios (…) CEAPA considera `intolerable’ que TVE tenga que recurrir a estrategias, que en su opinión, vulneran los derechos de la infancia, para ganar audiencia.” (El País).

No voy a comentar la reacción de la CEAPA, seguro que habrá opiniones para todos los gustos, pero lo que es indudable es la capacidad infantil para interesarse y retener complicados nombres de dinosaurios. También recuerdan especialmente qué comían y su tamaño. Alguien ha dicho que este tema es un excelente tour de force para el desarrollo inicial de sus intelectos. Con él, un niño supuestamente descubre los placeres de la erudición, consiguiendo el asombro y el respeto de sus mayores. Es posible, pero sospecho que el asunto no se queda aquí, aunque no tengo posibles explicaciones adicionales (fuera de la fascinación dinomaníaca, claro). Desde luego, el niño prodigio dinosauriero de ¿Qué apostamos? fue muy comentado en la época, pero ha desaparecido sin dejar rastro (¿alguno de los lectores sabe algo de él?).

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Detalle de la reconstrucción en vida de Iguanodon bernissartensis según Dollo. Cortesía del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

En cualquier caso, los repelentes dinosaurieros son un producto sociocultural en España desde, al menos 30 años antes del caso comentado. ¿Qué por qué lo sé? Yo era uno de ellos. A los 12 – 14 años era un fanático de los dinosaurios. Os podéis imaginar que el ambiente intelectual de la España de la época era bastante pobre, y no digamos en cosas raras como la paleontología. Era una España jurásica en la que, paradójicamente, no existía información sobre los dinosaurios. Yo vivía en Soria y siempre me quedaba la posibilidad de ir a Madrid y visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Mis recuerdos de la sala de Paleontología se centran en el impresionante esqueleto de Dippy, pero también en una pequeña maqueta que para mí representaba la quintaesencia dinosauriana. Reconstruye fielmente la hipótesis de Dollo sobre el aspecto en vida de Iguanodon bernissartensis. En una ocasión, admirando esta maqueta, pasó por allí uno de los bedeles. Me debió de ver tan embelesado con el bisho que me preguntó algo parecido a “¿Qué, chaval, te gusta el tiranosaurio?” Yo no me lo podía creer y me atreví a contestarle algo así como: “perdone señor, pero esto no es un tiranosaurio, es un Iguanodon”.  No recuerdo las palabras del aquel buen señor, pero sí que estaba muy irritado porque “¡qué sabría un macaco como yo!”. En fin, niños Vicentes dinosaurieros los ha habido, existen actualmente y espero que nunca se extingan.

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6 pensamientos en “Los dinosaurios y los repelentes niños Vicentes

  1. JoakinMar

    Pues aquí uno d esos niños que aunque no estudió paleontologia sigue disfrutando de ese increíble mundo como cuando era pequeño. Y les rindo mi particular tributo a los lagartos terrible a través de relatos.

    https://www.wattpad.com/story/33425845-ecos-de-un-pasado-remoto

    Y gracias a usted señor Sanz por su gran labor tanto en investigación como en divulgación para descubrir mas de este fascinante mundo que nunca veremos. Le admiro desde mi infancia y me alegra verle aun queriendo transmitir esa fascinación por estos animales a los mas pequeños. Por cierto, ahora mismo eso escribiendo un relato sobre uno de los dinosaurios que descubrió, el Pelecanimimus.

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  2. Borja

    La verdad es que me acuerdo de los del chiquillo ese de “¿Qué apostamos?” a pesar que yo tendría su edad (o menos) y no sólo sentirme un “repelente niño Vicente” diciendo los nombres en la tele antes que este mozo los dijese, sino también enfurruñarme porque pusieron un Dimetrodon y eso no es un dinosaurio. Me he sentido muy identificado con esta entrada, Pepelu. Un abrazo muy grande.

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  3. Draughleth

    En Valencia, muchos colegios montan sus propias fallas hechas por los propios alumnos. En la de mi colegio, hicieron una con la temática de la paz.

    Cada sección de la falla estaba construida por una clase diferente, y en una de ellas la clase había construido varias maquetas de dinosaurios con un cartel que decía algo así que debíamos aprender de los dinosaurios, que eran muy inteligentes y muy listos y nunca se peleaban ni hacían guerras…

    Mientras la veía, un profesor se me acercó y le tuve que explicar que eso no era verdad, que no eran para nada inteligentes, que se pensaba que había uno, el Estegosaurio que podría poseer dos cerebros pero que aún así no era para nada inteligente porque era del tamaño de una nuez y que si patatín y que si patatán con los dinosaurios…

    Tendría unos 9 o 10 años por aquel entonces y aunque no he estudiado paleontología, he estudiado Bellas Artes y estoy estudiando para trabajar de paleoartista.

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  4. Patricia Fernández Fuentes

    Sigue vivo, sigue siendo un cerebrito, le siguen gustando los dinosaurios, sigue viviendo en Ourense…xD El “niño de los dinosaurios” ahora tiene 29 añazos (cómo pasa el tiempo) y tengo el honor de que sea mi mejor amigo

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    1. José Luis Sanz

      Muchas gracias, Patricia.
      Por favor, trasmítele al fenómeno de los dinosaurios mis felicitaciones. Creo que tiene un papel importante en el desarrollo de la popularidad de los dinosaurios en España.
      Un abrazo desde el Jurásico, José Luis Sanz

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      1. Patricia Fernández Fuentes

        Tras mandarle un pantallazo con tu comentario, José Luis, debo decir que está muy ilusionado y conmovido. De su parte os envío su agradecimiento, le ha alegrado que se le recuerde de esta forma, así que hasta que él mismo haga acto de presencia, os manda a todos un gran abrazo.

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