Archivo por meses: septiembre 2015

Vuelve Pepito

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Montando a Pepito.

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

Es probable que la mayoría de los lectores de este blog sepan ya que una representación de los dinosaurios y otros restos fósiles del Cretácico de Cuenca han pasado más de un año en tres museos diferentes de Japón. El resultado ha sido espectacular. Los dinosaurios españoles han entusiasmado a los visitantes japoneses, especialmente en el caso de Pepito (Concavenator). Recuerdo con especial emoción la inauguración de esta exposición, denominada Dinosaurios Maravillosos de España, en el Museo Prefectural de los Dinosaurios de Fukui, durante el mes de julio del año pasado.

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Montando a Pepito. El cuello siempre es difícil.

He tenido la suerte y el privilegio de asistir a varios montajes y desmontajes de esta exposición. El alma mater de estos procesos ha sido una combinación hispano-japonesa. Por un lado, el paleontólogo Francisco “Patxi” Ortega. Por el otro, cuatro técnicos (siempre los mismos) de la compañía japonesa Nippon Express. Patxi dirigía el desembalaje/montaje o el embalaje/desmontaje,  y los chicos de Nippon Express se movían con precisión y seguridad, ejecutando estos procesos de una manera absolutamente eficaz y profesional. Después de un par de experiencias juntos, el entendimiento era total. Cualquiera de ellos podría simplemente mirarse de reojo e indicar una duda, una certeza o una decisión a la otra persona.

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Precisando con cuidado el ajuste de las piezas de Pepito.

En estos días se está desmontando la exposición, en su última sede, en el Museo de Historia Natural e Historia Humana de Kitakyushu (Prefectura de Fukuoka). Este post tiene dos propósitos. Por un lado expresar nuestro reconocimiento a todos los colegas, técnicos japoneses y responsables de la empresa Yomiuri Shimbun,  que han hecho posible la presencia de los dinosaurios españoles en Japón. Además, recordar que Pepito y sus amigos vuelven a España. La pregunta del millón es ¿y ahora qué? Pues ahora tenemos que esperar que los fósiles de Las Hoyas y Lo Hueco tengan un lugar adecuado para disfrute de todos. Nos consta que las autoridades patrimoniales de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha están en ello.

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Montando a Pepito (el de plástico).

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Acabando la vitrina de los cocodrilos de Lo Hueco.

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Retoques a la vitrina donde se incluían las tortugas de Lo Hueco. Al fondo, el paleontólogo japonés Masateru Shibata.

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Los dinosaurios y los repelentes niños Vicentes

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Reconstrucción en vida de Iguanodon bernissartensis según Dollo. Cortesía del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

 

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

En abril de 1994 la CEAPA (Confederación de Asociaciones de Padres de Alumnos) “expresó ayer a través de un comunicado su indignación por la ‘utilización intolerable’ de un niño en el programa ¿Qué apostamos?, que presentan Ana Obregón y Ramón García en Televisión Española. El hecho denunciado por la CEAPA se produjo en la emisión del pasado 21 de abril cuando un niño de ocho años ganó más de tres millones de pesetas con sus conocimientos sobre dinosaurios (…) CEAPA considera `intolerable’ que TVE tenga que recurrir a estrategias, que en su opinión, vulneran los derechos de la infancia, para ganar audiencia.” (El País).

No voy a comentar la reacción de la CEAPA, seguro que habrá opiniones para todos los gustos, pero lo que es indudable es la capacidad infantil para interesarse y retener complicados nombres de dinosaurios. También recuerdan especialmente qué comían y su tamaño. Alguien ha dicho que este tema es un excelente tour de force para el desarrollo inicial de sus intelectos. Con él, un niño supuestamente descubre los placeres de la erudición, consiguiendo el asombro y el respeto de sus mayores. Es posible, pero sospecho que el asunto no se queda aquí, aunque no tengo posibles explicaciones adicionales (fuera de la fascinación dinomaníaca, claro). Desde luego, el niño prodigio dinosauriero de ¿Qué apostamos? fue muy comentado en la época, pero ha desaparecido sin dejar rastro (¿alguno de los lectores sabe algo de él?).

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Detalle de la reconstrucción en vida de Iguanodon bernissartensis según Dollo. Cortesía del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

En cualquier caso, los repelentes dinosaurieros son un producto sociocultural en España desde, al menos 30 años antes del caso comentado. ¿Qué por qué lo sé? Yo era uno de ellos. A los 12 – 14 años era un fanático de los dinosaurios. Os podéis imaginar que el ambiente intelectual de la España de la época era bastante pobre, y no digamos en cosas raras como la paleontología. Era una España jurásica en la que, paradójicamente, no existía información sobre los dinosaurios. Yo vivía en Soria y siempre me quedaba la posibilidad de ir a Madrid y visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Mis recuerdos de la sala de Paleontología se centran en el impresionante esqueleto de Dippy, pero también en una pequeña maqueta que para mí representaba la quintaesencia dinosauriana. Reconstruye fielmente la hipótesis de Dollo sobre el aspecto en vida de Iguanodon bernissartensis. En una ocasión, admirando esta maqueta, pasó por allí uno de los bedeles. Me debió de ver tan embelesado con el bisho que me preguntó algo parecido a “¿Qué, chaval, te gusta el tiranosaurio?” Yo no me lo podía creer y me atreví a contestarle algo así como: “perdone señor, pero esto no es un tiranosaurio, es un Iguanodon”.  No recuerdo las palabras del aquel buen señor, pero sí que estaba muy irritado porque “¡qué sabría un macaco como yo!”. En fin, niños Vicentes dinosaurieros los ha habido, existen actualmente y espero que nunca se extingan.

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