El mismo dinosaurio, pero con cuernos y alas ominosas

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Maqueta de “Velociraptor” y “dragón” derivado (realizadas por Javier Pérez Valdenebro).

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

Hace doce años Francisco Ortega y el autor de este post  propusimos al Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid la realización de una exposición titulada Mitología de los dinosaurios. Esta exposición pudo visitarse desde el  19 de diciembre de 2003 al 15 de mayo de 2005. Posteriormente se abrió en el Museo de Ciencias Naturales de la Ciudadela (Barcelona). La exposición trataba de mostrar la forma en la que la imagen dinosauriana se instala en la cultura popular, produciendo un icono cultural característico.

Una de las ideas más sugestivas de Mitología de los dinosaurios es una reflexión sobre las posibles relaciones entre dinosaurios y dragones. Se sugería que, en realidad, los dragones y los dinosaurios pueden considerarse objetos socioculturalmente comparables. Los dragones constituyen claramente un arquetipo. De manera que la propuesta es que cuando una persona del siglo XXI ve a un dinosaurio, una “lucecita” se enciende en su cerebro y su imagen puede ser asociada a la de un dragón. Partiendo de esta  premisa tratamos de modificar una maqueta de un dinosaurio para “derivarla” en un dragón. Se trataba de establecer cuáles serían las modificaciones morfológicas mínimas para conseguir tal resultado.

La conclusión más probable es que, realmente, no se necesitan modificaciones sustanciales. Desde luego, si a un modelo clásico de “Velociraptor” (versión Parque Jurásico) se le añaden cuernos y alas membranosas, el resultado es óptimo. Este trabajo fue realizado por Javier Pérez Valdenebro, biólogo, maquetista, artista y soriano que, lamentablemente, tuvo que dejar su talento modelístico (que yo sepa).

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Detalle de la cabeza del “dragón” derivado (realizada por Javier Pérez Valdenebro).

Puede comprenderse que los dinosaurios-dragones típicos son los grandes terópodos. A medida que sabemos que muchos (quizás todos, o al menos los más derivados) tenían plumas o “protoplumas”, esta asociación arquetípica dragones-dinosaurios se desvanece. Porque claro, los dragones son, por definición, los grandes campeones de la escama,  mientras cada día parece más evidente que los dinosaurios “cambiaron” muchas de sus escamas por plumas (“cambiar” indica aquí la aparición de una novedad evolutiva –independiente de las escamas, aunque también tegumentaria– que son las plumas).

 

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Un pensamiento en “El mismo dinosaurio, pero con cuernos y alas ominosas

  1. Ana escribir

    Que bueno yo visto en Madrid cuando viví allí y recuerdo que hablamos un montón de ello mi novio y yo, es que de ahí pueden surgir muchísimas teorías que explicarían la figura del dragón.

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