Mi amigo Pepito, el del Barremiense, y los “Hopeful Monsters”

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Reconstrucción del aspecto en vida de Concavenator, exhibido en Fitur, 2015. Maqueta a escala real de Javier Hernández.

Por José Luis Sanz. Catedrático de Paleontología de la UAM.

Concavenator corcovatus (“cazador jorobado de Cuenca”) es un dinosaurio terópodo del grupo de los carcarodontosaurios. Vivió durante el Barremiense (Cretácico), hace unos 125 millones de años, en lo que hoy día es la Serranía de Cuenca. Sus restos, un esqueleto articulado casi completo, han sido hallados en el yacimiento de Las Hoyas. Se trata de un dinosaurio carnívoro de talla media, de unos 6 m de longitud y unos 500 kg de peso. Su apodo es “Pepito”, un sobrenombre que forma parte de una historia que algún día contaremos (bueno, ya veremos). Dos rasgos de este terópodo han llamado mucho la atención del abanico diverso de dinomaníacos, que van desde sesudos paleontólogos profesionales hasta niños entusiasmados por los llamados “Señores del Mesozoico”.

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La niña Noah Ramos, delante del resumen en cómic de su cuento sobre Concavenator

Pepito tiene una gran joroba cuya función desconocemos. Una de las interpretaciones más originales de esta estructura ha sido propuesta por la niña Noah Ramos, del colegio Campo del Sur, Cádiz. Noah describe en un precioso cuento un Concavenator (Pepito) que nace de un huevo con una joroba ausente en sus padres. Sus progenitores se extrañan, claro, pero finalmente parece que lo admiten con naturalidad. Desde el punto de vista de la Biología Evolutiva, la súbita aparición de una estructura como la joroba de Pepito pertenece a un proceso sugerido por el genetista norteamericano, de origen alemán, Richard B. Goldschmidt (1878 – 1958). Este científico propuso que los grandes saltos evolutivos no se producían por la suma de pequeñas variaciones (micromutaciones) en mucho tiempo, sino mediante macromutaciones generadas  muy rápidamente. Estas mutaciones producían lo que se conoce como “Hopeful Monsters” (monstruos prometedores) que eventualmente podrían producir nuevas especies de organismos vivos. Aunque inicialmente “vapuleada” por la Genética oficial del siglo XX, esta hipótesis ha sido recientemente “revisitada” por la ciencia actual conocida como Evo-Devo (Biología Evolutiva del Desarrollo).

Nos gustaría mucho que Noah se convirtiera en el futuro en una gran paleontóloga de dinosaurios, y pudiera contrastar su hipótesis. Mientras tanto, podemos disfrutar con su cuento:

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Un pensamiento en “Mi amigo Pepito, el del Barremiense, y los “Hopeful Monsters”

  1. Juan Carlos

    Hola soy Juan Carlos, maestro de Noah. Muchas gracias por su post, es para nosotros un orgullo aparecer en él. He avisado a Noah y su familia a los que les ha hecho también mucha ilusión.

    El proyecto de trabajo sobre los dinosaurios nos encantó y disfrutamos mucho aprendiendo sobre ellos.

    Muchas gracias, un saludo.

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